● Estos establecimientos forman parte del primer nivel de atención, donde la población suele acudir ante sus primeras necesidades de salud.
En Junín, cuando un niño se enferma, un adulto mayor necesita control médico o una mujer gestante requiere seguimiento durante su embarazo, las familias suelen acudir primero a las postas médicas y centros de salud más cercanos a su hogar. Sin embargo, en la región, estos establecimientos enfrentan importantes limitaciones. Según el Ministerio de Salud (Minsa), se estima que la brecha de establecimientos del primer nivel de atención con capacidad instalada inadecuada fue de 98.9% en el 2025. Es decir, la mayoría de establecimientos presenta deficiencias en su infraestructura o equipamiento.
Estos establecimientos forman parte del llamado primer nivel de atención, que constituye la puerta de ingreso al sistema de salud y donde se realizan consultas médicas, vacunaciones, controles preventivos y diagnósticos iniciales.
“Cuando el primer nivel de atención no funciona bien, una dolencia que podría tratarse a tiempo puede terminar agravándose, obligando a las familias a viajar más lejos, gastar más dinero o esperar más tiempo para recibir atención. Por eso, invertir en mejorar estos centros no solo implica arreglar infraestructura o comprar equipos; también significa proteger la economía de los hogares y evitar que problemas de salud prevenibles se conviertan en situaciones más graves”, explicó Giacomo Puccio, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Esta situación resulta preocupante si se considera que en la región son frecuentes las infecciones respiratorias agudas (IRAS) –como resfríos, bronquitis y neumonía–, que afectan con mayor intensidad a niños y adultos mayores, sobre todo durante las temporadas de bajas temperaturas. Estas enfermedades pueden detectarse y tratarse en el primer nivel de atención, a través de consultas médicas, vigilancia de síntomas, vacunación y controles oportunos. A ello se suman enfermedades no transmisibles como la hipertensión arterial, la diabetes y la cirrosis, que pueden identificarse mediante controles preventivos.
“Cuando los centros y puestos de salud no cuentan con la infraestructura o el equipamiento necesario, su capacidad para detectar, tratar y controlar problemas de salud básicos se reduce considerablemente. En esas condiciones, muchos pacientes terminan acudiendo directamente a hospitales que ya enfrentan una alta demanda, lo que genera demoras en la atención y mayores costos tanto para las familias como para el propio sistema de salud”, afirmó el especialista.
Los siguientes pasos para fortalecer el primer nivel de atención de salud
Mirar con mayor atención al primer nivel de atención también implica avanzar en acciones concretas que permitan mejorar su funcionamiento. Una de ellas es priorizar la mejora de la infraestructura y el equipamiento de los centros y puestos de salud, de modo que puedan brindar consultas, controles preventivos y tratamientos básicos en condiciones adecuadas para la población.
También resulta importante fortalecer la presencia de personal de salud en estos establecimientos. Contar con médicos, enfermeras y técnicos suficientes permite ampliar los horarios de atención, realizar seguimiento a pacientes y garantizar que las personas puedan recibir orientación y tratamiento sin tener que desplazarse hacia establecimientos más lejanos.
Otra acción relevante consiste en reforzar las estrategias de prevención y control de enfermedades desde estos espacios. Campañas de vacunación, controles periódicos y programas de seguimiento a grupos vulnerables –como niños, gestantes o adultos mayores– pueden realizarse de manera más cercana a la población cuando los centros y puestos de salud cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo.
“Recordemos que mejorar la gestión y el uso de los recursos destinados al primer nivel de atención puede contribuir a que estos establecimientos respondan de manera más oportuna a las necesidades de la población. Cuando los centros y puestos de salud funcionan adecuadamente, muchas consultas y tratamientos pueden resolverse cerca de donde viven las personas, lo que ayuda a ordenar la atención dentro del sistema de salud y facilita el acceso a servicios médicos oportunos. Además de la salud, ello influye positivamente en la formación de capital humano y desarrollo de nuestra región”, señaló Puccio.
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