La escuela de Retama Baja fue evacuada luego de que los sismos provocaran graves rajaduras y separación de paredes. Cinco estudiantes reciben clases en la plaza del centro poblado, expuestos al frío y al fuerte viento._
En medio del frío, el viento y las condiciones adversas de la zona, cinco niños de la I.E. 30140 del anexo de Retama Baja del distrito de Cullhuas, continúan asistiendo a clases bajo un plástico colocado de manera improvisada en la plaza del centro poblado. Su escuela tuvo que ser evacuada tras los daños ocasionados por los sismos del 18 de julio y del 6 de agosto, que dejaron graves rajaduras y evidencias de separación de las paredes en varios de sus ambientes.
Ante la emergencia, padres de familia y la única docente de la institución, Edith Cuyutupa, colocaron palos y plásticos para improvisar una carpa que permita continuar con las clases. Sacaron la pizarra, mesas y sillas hasta la plaza, donde los niños estudian expuestos a las bajas temperaturas y al fuerte viento. Pese a las condiciones, los cinco alumnos no quieren dejar de aprender.
“Me siento impotente porque no tenemos apoyo de la DREJ, UGEL y Ministerio de Educación para que vean nuestras necesidades. La Municipalidad de Cullhuas vino y trajo cuatro carpas para las familias, pero no hay nada para la escuela y tenemos que hacer clases a la intemperie”, relató Cuyutupa, quien además se desempeña como directora de la institución.
La situación de la escuela es aún más preocupante porque los pocos bienes con los que cuenta fueron resguardados en un aula donde el piso se está hundiendo. La docente, que por la distancia y las dificultades de acceso vive en el sector, tampoco cuenta actualmente con un espacio seguro. Desde que se produjo la emergencia, duerme junto a las familias de la comunidad en una de las carpas, soportando las bajas temperaturas durante las noches.
La I.E. 30140 representa una de las pocas posibilidades de educación para los niños de este sector, que enfrenta importantes niveles de pobreza, marcados por una economía basada en la agricultura de subsistencia, las limitadas oportunidades para generar ingresos y las dificultades de acceso a servicios e infraestructura debido a la dispersión de sus comunidades.
La docente teme que las condiciones terminen obligando a los estudiantes a abandonar sus estudios, por lo que pide la instalación de un aula prefabricada. “Ellos tienen muchas ganas de estudiar, quieren ser algo en la vida a pesar de que su situación económica es precaria, venían muy felices a la escuela. Por favor necesitamos un módulo educativo, estamos siendo muy indiferentes con la educación”, manifestó.
Esta emergencia educativa se suma a la cruda situación que atraviesan las familias de Retama Baja tras los sismos. El anexo se encuentra a más de una hora y media de Huancayo y presenta dificultades de comunicación debido a la falta de señal telefónica. Las familias afectadas permanecen fuera de sus viviendas por los daños estructurales y enfrentan las bajas temperaturas con recursos limitados.
Ante esta situación, Cáritas Huancayo, con el apoyo del Banco de Alimentos Perú, llegó hasta Cullhuas y sus anexos para brindar ayuda humanitaria a las familias damnificadas. Se entregaron kits de alimentos con víveres, productos no perecibles, agua, productos de limpieza y otros artículos esenciales, además de colchones, frazadas, edredones y ropa de abrigo en buen estado.
La atención forma parte de las jornadas que el Arzobispado de Huancayo y Cáritas Huancayo vienen desarrollando en las comunidades afectadas por los últimos sismos. Sin embargo, en Cullhuas la emergencia continúa; mientras las familias esperan condiciones adecuadas para volver a sus viviendas, cinco niños siguen asistiendo a clases bajo un plástico.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario