El sector agropecuario de Junín enfrenta riesgo climático y altos costos de fertilizantes. Este escenario adquiere mayor relevancia en una región donde cerca del 40% del empleo se concentra en el agro. En este contexto, el Senamhi estima una probabilidad mayor del 90% de condiciones cálidas anómalas para el segundo trimestre del año, lo que incrementa la probabilidad de lluvias por encima de lo habitual en la sierra central.
Según CENEPRED, Junín es la sexta región más expuesta a movimientos en masa: la región cuenta con el 67% de su superficie agrícola expuesta a huaicos, deslizamientos y derrumbes, equivalente a más de 400 mil hectáreas de sembríos. En ese sentido, la eventual consolidación de eventos como Fenómeno El Niño podría incrementar este riesgo, al intensificar las lluvias y elevar la inestabilidad de las laderas de ríos o pendientes de montañas, donde el suelo es más propenso a ceder.
Durante el FEN del 2017, aunque el impacto en Junín fue menor que en la costa norte, el aumento de lluvias afectó la campaña agrícola de la región. En ese contexto, se vio afectada la producción de cultivos que representan cerca del 20% del PBI agrícola regional: maíz choclo (-17.4%), la papa (-5.3%) y el plátano (-1.9%), al ser sensibles a cambios de temperatura.
Además, algunos productos enfrentan un riesgo adicional por aumento de plagas. Según el Senamhi, las lluvias intensas, la alta humedad del suelo y del ambiente, favorecen la aparición de hongos y otros patógenos que afectan la productividad agrícola. Uno de los más afectados por plagas durante los episodios previos del FEN fue la roya amarilla: según el Senasa, llegó a una incidencia del 42% en cultivos cafetaleros en Junin durante el 2023.
A esto se suma el impacto de mayores costos por el aumento del precio de la urea, principal fertilizante, ocasionado por tensiones internacionales en Medio Oriente. Entre enero y abril, el precio de la urea se ubica alrededor de US$ 619 por tonelada, lo que representa un incremento de más del 50% respecto al mismo periodo de 2025 (US$ 388). Este nivel es comparable al observado durante la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022 (US$ 772).
La sostenibilidad del agro en Junín requiere complementar la gestión del riesgo climático y manejo hídrico. Proyectos como el mejoramiento del sistema de riego de la irrigación Amojao y las intervenciones de riego tecnificado en el Valle del Mantaro, son esenciales. Además, el impulso de Asociaciones Público-Privadas (APP) y Obras por Impuestos, serán clave para reducir la vulnerabilidad del sector frente a la variabilidad climática. Las elecciones presidenciales y regionales representan una oportunidad para impulsar propuestas que aseguren la continuidad y priorización de inversiones en infraestructura agrícola, evitando una respuesta únicamente reactiva frente a los choques climáticos.
En 2026, el agro enfrenta alta vulnerabilidad climática y altos costos de fertilizantes.
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